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Poker |
Todo
el mundo tiene algún conocimiento sobre el poker, aunque sólo se
deba a haberlo visto jugar en las películas de cowboys. Sin embargo
poca gente se da cuenta de la habilidad que exige al jugador. Aun
aquellos que aprecian que su práctica no se reduce a tomar la carta
correcta en el momento oportuno, con frecuencia no se hacen cargo
del grado de destreza que conlleva. Ciertamente, se trata de un
juego en el que, por supuesto, el azar es un factor de peso; pero,
con todo, el poker es fundamentalmente un juego de destreza, como lo
son el backgammon o el chess.
En el poker, los mejores jugadores ganan el dinero y los peores lo
pagan. En realidad, el dinero influye decisivamente en los
resultados. En otros juegos es la reunión de puntos o bazas lo que
decide el resultado. En el poker, es el dinero que haya sobre la
mesa, a menudo en forma de fichas, lo que finalmente determina quién
es el vencedor y quién el vencido.
Por esta razón el poker es un juego verdaderamente peligroso. Puede
parecer fácil debido a que las reglas básicas no son complicadas.
Puede parecer que todo en él es cuestión de suerte, ya que una mano
de cuatro ases, por ejemplo, es extremadamente poderosa; pero
advierta que también es posible ganar poco con una mano semejante.
Todo depende de si los otros jugadores han respaldado su apuesta
también con buenas manos, puesto que si nadie más tiene un buen
juego, no se establecerá ninguna contienda.
Al contrario de lo que parece, el poker no es un juego fácil, pero
tampoco difícil. Es un juego tosco, tenaz para los intrépidos y los
atrevidos y pensado para separar a los ineptos de su dinero. Parece
un sencillo y amistoso juego de cartas, lo que no significa que el
poker jugado en familia, aunque sea con cerillas, no sea agradable,
limpio y divertido. Pero las cualidades esenciales que un buen
jugador de poker debe reunir son paciencia, astucia y agresividad en
iguales proporciones, acompañadas por un rasgo de ingenio y de
consumada insensibilidad. El aura de emoción que rodea las partidas
de poker en los westerns es auténtica; pero tras ella subyace un
frío análisis.
El poker cautivó la imaginación de los americanos a mediados del
siglo pasado y lo ha continuado haciendo hasta nuestros días, en que
es probablemente el juego de salón que goza de mayor popularidad en
los Estados Unidos. Y aunque se juegue también en otros países,
sigue siendo un juego genuinamente americano. La velocidad, la
acción y una mezcla de frialdad y temeridad que exige al jugador,
parecen ajustarse a la perfección al temperamento americano.
Tras evolucionar hacia dos variantes clásicas, draw poker y stud
poker, el juego continuó desarrollándose. Sus adeptos introdujeron
numerosas variaciones con el propósito de imprimirle mayor ritmo, o
dar más interés a las variantes más usuales. El Seven-Card Stud, «stud
de siete cartas», también llamado Down the river («río abajo»),
nombre que tiene que ver con el río Mississipi, fue la novedad que
se hizo más popular, seguida de toda clase de variaciones basadas en
el uso de wild cards o jokers comodines). La introducción de la mano
llamada Lowball y más tarde de la High-low, que permitían a los
jugadores intentar conseguir la mejor mano alta o a la mejor mano
baja, o cualquiera de las dos, incrementó notablemente las
posibilidades de acción. También se ha introducido el Hold'em en
Texas, y no existe ninguna razón para que no aparezcan más
innovaciones.
Lo que nunca cambiará son los principios básicos de hacer un buen
juego, fundados en las leyes de probabilidad. Un profundo
conocimiento de la teoría del poker es el primer paso que deberá dar
todo aquel que quiera llegar a ser un buen jugador,
independientemente de la variante del juego que pueda elegir para
jugar. |
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